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Los chimpancés miran a los ojos

Andrea Ferrari
Buenos Aires
Alfaguara
2014

Con mirada sensible y profunda

Andrea Ferrari nos trajo con este libro un modo sutil y sensible de abordar el dolor de los jóvenes, su debilidad, las marcas de su sufrimiento, que a veces es un fantasma de un dolor real pero que insiste y no deja crecer ni salir.

La novela cuenta (aunque no explica demasiado), la historia de una joven y su familia, recién trasladados a Buenos Aires en busca de un nuevo comienzo. Se insinúa un episodio que ha desencadenado la imposibilidad de la protagonista de comunicarse con los otros, de hablar, de actuar, y un cuerpo delgado que resiste la comida así como resiste el contacto con los otros.

En medio de esa apatía y del ejército de profesionales que intenta romper sin éxito las barreras del silencio y del ayuno, aparece un programa del zoológico que recibe colaboradores.

Ema va a encontrar en este lugar un espejo de sus dolores y de sus fortalezas, especialmente en la jaula de los chimpancés, al identificarse con un animal bebé, que sufre el desarraigo, la inapetencia, la falta de sociabilidad, la vulnerabilidad, igual que ella.

El texto transita un proceso de cura, que incluye la huida y saltar las rejas, pero que muestra cómo ponerse en la piel de otro y buscar su mirada es la manera de salvarse.

Los chimpancés miran a los ojos para encontrarse, para conectar y saber si es posible la ternura y el sostén, aunque también saben que mirar de frente puede ser peligroso.

Las ilustraciones de Sebastián Santana aciertan también para reforzar las metáforas y las simbologías.

Esta es una novela que además de tener un título sugerente, como muchos de los libros de Ferrari, sabe hablar en cada una de sus páginas de la sensibilidad y del amor, sabe poner distancia y de repente meterse de lleno en el foso del león, sabe mirar a los ojos y llega al interior de los lectores.

María José Troglia (mayo de 2015)

Fuente original