Diario El Litoral, Argentina

EL RINCÓN DE LA LIJ

“Los chimpancés miran a los ojos”

María Luisa Miretti

A propósito de Los chimpancés miran a los ojos, de Andrea Ferrari, con ilustración de Sebastián Santana, editado por Alfaguara.

Excelente y tierna novela de Ferrari, cuya historia se complementa con una cuidada ilustración, es ideal para adolescentes y jóvenes cuando cierta rebeldía los hace encerrarse entre sus propias rejas (como los animales del zoológico).

Escrita en primera persona singular, asistimos a la evolución de la protagonista y a toda su problemática (¿anoréxica, adoptada, recogida?); no importan las causas, pero son similares a las de Nina, una monita chimpancé, que -paradójicamente- la ayudan a salir de su prolongado letargo. Los padres desesperados, ya sin saber qué hacer ni a quién acudir, después de varios programas, asisten al Zoológico y en la ocasión observan esa salida.

Hay pasajes memorables, dignos de destacar, ya que la adolescente sabe que atraviesa por el filo de la cornisa y está tan deseosa como sus padres de encontrarle sentido a su vida, pero se siente muy desmotivada y no sabe cómo y a quién acudir. Sus noches son eternas, se siente “especial”, está harta de psicólogos, los reconoce a la distancia, los olfatea y ya sabe la batería de preguntas sin respuestas que se le vendrán encima. Sabe que es “la chica rara, la pobre chica” y con la única que se siente cerca es con Nina, la chimpancé que ha sido separada de su madre y sufre el proceso de destete y de adaptación.

La relación entre ambas es increíble y es lo único que le interesa; se da entre ellas un verdadero proceso de chimpancización que le hace sentir muy bien. No permitirá que la conviertan en mascota, porque Nina es una amiga, una hermana, una mezcla de todo lo que nunca ha tenido, hasta que un día las cosas cambian.

Sucesivas acciones en el mismo zoológico le hacen ver la otra cara de la vida. Vuelve a la escuela y retoma las rutinas habituales, pero nunca abandona el zoológico.

Mezclada entre los cóndores y el resto de los animales conoce el amor, la ternura y el recuerdo de Nina, que le permite crecer, cuidarla y saber su verdad.

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