Suplemento El Cultural, diario El Mundo, España.

El camino de Sherlock

Andrea Ferrari
Alfaguara. Madrid, 2007. 160 páginas. 8'10 euros. (A partir de 10 años)

A veces la vida cotidiana se infiltra en las novelas para jóvenes de un modo ligero, fresco, sin regocijarse en el realismo crudo ni en la histeria rosa. Ofrecen un retrato desenfadado que comparte con el lector referencias y proximidad en el modo de mirar al mundo. En ocasiones, se articulan en obras bien estructuradas, concisas, con diálogos fluidos y verosímiles. Excepcionalmente, logran armonizar el lenguaje cotidiano y el literario, se enraízan en la tradición literaria y construyen personajes me- morables. Es el caso de esta novela.

Francisco Méndez, su protagonista, entra en el mundo de estos personajes que no aceptan ser movidos por los acontecimientos sino que van en su busca: los niños detectives. Chavales diferentes, aficionados a la investigación, ciertamente solos, más melancólicos que enamoradizos e imprudentemente deductivos. Están más cerca de un Bogart que de Harry Potter. Nuestro héroe marginal es fiel al modelo y al mismo tiempo original. Su aguda capacidad de observación no prescinde de miradas irónicas ni comentarios sagaces hacia el mundo que lo rodea. La conjunción de intriga, humor, y el retrato de la psicología adolescente marca el ritmo de una lectura amena que lleva al lector por vericuetos conocidos sin que le resulten evidentes y, en definitiva, disfrute de una buena historia bien narrada.

Gustavo PUERTA LEISSE

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