Saurio Lector (Blog de literatura infantil)

El zurcido invisible

Después de leer El camino de Sherlock, de Andrea Ferrari, podríamos pensar que escribir es un oficio sencillo. Porque encontramos una trama compleja que fluye sin sobresaltos y una estructura narrativa que no presenta fisuras. No es así: en la mitad del libro suelo angustiarme y siento que está funcionando mal, ha declarado la escritora argentina a propósito de esta novela. Los lectores tendemos a olvidar que detrás de una trama que no muestra sus costuras existen zurcidos invisibles. Y zurcir de ese modo requiere de talento y de mucho, muchísimo trabajo.

Francisco es un niño genio y retraído. La madre le augura un futuro brillante y presiona para que así sea. Los compañeros de clase no se quedan atrás y le exigen que participe en un concurso de preguntas y respuestas. El tema escogido es Sherlock Holmes, su personaje favorito. Con la participación llega la indeseada popularidad, la sobre exposición y los temores de no estar a la altura de las circunstancias. Una atmósfera agobiante matizada con humor, lenguaje fresco y eficaz uso de diálogos.

Este plano de la narración se intercala con una historia criminal. Una serie de asesinatos son ejecutados por un motociclista en el barrio de Belgrano donde vive Francisco. Aquí se recurre a los códigos del género policial: descripción aséptica de los hechos, zozobra y confusión inicial, aparición gradual de indicios aparentemente inconexos y elaboración de las primeras hipótesis.

Ambos planos finalmente convergen cuando Francisco merodea los lugares del crimen. Mientras la policía sigue las pistas falsas sembradas por el asesino, él utilizará su capacidad deductiva emulando al célebre detective. Poco a poco, hilvana una explicación compleja e insólita—pero totalmente consistente—que lo conducirá hacia el asesino. Como el género lo demanda, los últimos capítulos presentan giros bruscos en la trama, riesgos extremos y un final donde todo se aclara, todo se arregla.

Tensión, intriga, crítica y humor se combinan en dosis exactas para crear una novela que, como pocas, puede derrotar el desgano por la lectura en niños a puerta de la adolescencia. Porque, como dice el diario El Mundo de España, regateando algo sus méritos, se trata de “una buena historia bien narrada”. Están pendientes de lectura No es Fácil ser Watson y No me digas Bond, sus dos entregas que completan la trilogía y que aún no llegan a las librerías de Lima. ¿Habrá sorteado Andrea Ferrari el difícil reto de igualar la calidad de la primera novela donde todo está bajo control, donde no se deja ni un detalle al azar, donde ninguna costura queda a la vista? Sus nuevos lectores así lo deseamos.

Fuente original